Serie de dibujos que investiga acerca de la relación entre la violencia e inocencia a través de lo gestual y los garabatos más incipientes de la infancia. El trabajo parte de los dibujos que realizaba el artista a la edad de siete u ocho años. Dichos dibujos representaban batallas entre hormigas y mosquitos y poseían un fuerte carácter expresivo y dramático, además de una aptitud como serie. A través de la memoria, el artista reproduce esos dibujos, estableciendo una conexión entre el pasado y el presente, comprobando que el impulso conceptual primitivo sigue vigente con toda su fuerza y solamente el hecho consciente es lo que diferencia esos dos momentos.